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Dragonball: Evolution como el causante de Dragon Ball Super

La adaptación fílmica odiada por todo el planeta fue lo que necesitó Akira Toriyama para salir de su letargo.

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La época de Dragon Ball ya había pasado en buena parte tanto en oriente como en occidente, tras la culminación y respectiva transmisión del anime Dragon Ball Z y su secuela ‘spin-off’ de Dragon Ball GT. La marca se mantenía con buen reconocimiento a mediados de la primera década del nuevo siglo, en especial porque seguían produciéndose videojuegos basados en sus más populares arcos argumentales.

Con una larga serie de cintas animadas narrando historias alternas, lo único que le faltaba era una adaptación americana en live-action que se apartara de aquella taiwanesa Dragon Ball: The Magic Begins de 1991. La productora encargada para tal labor era 20th Century Fox, así que algo de fe y esperanza se vislumbraba en el horizonte de los fanáticos.

Pero como bien nos recuenta la historia, Dragonball: Evolution (hasta con titular pegado), estrenada en 2009, resultó ser un completo desastre fílmico al atreverse a adaptar muy levemente la primera parte del manga y anime más reconocido y querido a nivel global. Tan levemente que el arco de Piccoro Daimaku sufrió una completa transformación, destrozando la leyenda de las esferas del dragón, mostrando un Goku adolescente que asistía a una escuela y… en fin, para qué seguir. Hasta videojuego tuvo para PSP, tan terrible como se lee.

Quién creería que se necesitaría tanto maquiavelismo para despertar el interés de Akira Toriyama, padre del manga y anime original, como si de invocar a Shenlong se tratase, para que el artista japonés decidiera involucrarse nuevamente en la creación de nuevo contenido relacionado con la franquicia Dragon Ball. Así lo describió en el prólogo del libro 30th Anniversary Dragon Ball Super History en enero del 2016:

“Dragon Ball una vez se convirtió en algo de mi pasado, pero después de eso, me puse furioso por la película live-action, reescribí todo un guion completo de otro filme, y ahora me quejo sobre la calidad de la nueva serie animada. Así que parece que DB ha crecido mucho en mi que no puedo dejarlo solo.”

La otra cinta a la cual se refiere Toriyama es Dragon Ball Z: Battle of Gods (2013), que a su vez serviría de inspiración para crear la serie secuela Dragon Ball Super y corregir la presencia no canónica o alternativa de Dragon Ball GT. Insatisfecho con el material original, Toriyama alteró en su totalidad la historia de La batalla de los dioses e hizo escuchar su voz para que la calidad de animación en Dragon Ball Super mejorara, problema resuelto posteriormente.

La lección es clara, muchas cosas negativas pueden ocurrir en la vida, pero siempre existe la posibilidad de un futuro mejor. O por lo menos de resucitar series animadas o con actores reales que creíamos extintas, de las cuales tenemos muchos ejemplos actuales, algunos para resaltar, de otros mejor ni hablar.

¿Valió la pena soportar Evolution para recibir Super?

 

Fuente: ComicBook

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