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Shadow of the Tomb Raider – La reseña

La moderna Lara Croft finalmente pisa un territorio que resalta sus habilidades como saqueadora de tumbas e imprudente aventurera.

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Lara Croft es un icono en la industria de los videojuegos gracias a su historial con la saga Tomb Raider, independientemente de la sobreexplotación anual que sufrió la franquicia en sus inicios, el duro y oscuro paso a PlayStation 2 y el reinicio posterior a cargo de Crystal Dynamics, con una trilogía (Legend, Anniversary, Underworld) que sería la última con el estilo clásico antes del segundo renacer en 2013.

Este moderno Tomb Raider, también de Crystal Dynamics, dejaba atrás las exuberantes proporciones de Lara para enfocarse en una historia origen con un personaje más realista, revelando los inicios de la intrépida arqueóloga inglesa de la aristocracia Croft, pero sin ninguna conexión directa con el sugestivo símbolo femenino de independencia y fortaleza creado por Toby Gard en los noventa.

Distribuido por Square Enix, Crystal Dynamics encontró el balance perfecto entre una Lara Croft más creíble, una aventura de supervivencia y un ambiente místico con toque mercenario y sobrenatural. Dos años después arribaría la secuela Rise of the Tomb Raider con una plantilla más bien similar pero expandiendo la historia del apellido Croft. El turno de completar esta nueva trilogía le correspondió a Eidos Montréal –también colaborador en las dos anteriores entregas–, estudio que ya conocía cómo se manejaba la franquicia, pero que ha apuntado a hacer lo propio con Shadow of the Tomb Raider.

Es curioso decirlo cuando hablamos del tercer juego de la serie en cinco años, pero Shadow of the Tomb Raider es el que más “Tomb Raider” llega a sentirse de la terna. Esto porque desde un principio nos pone en las botas de Lara mientras sobrevuela los cielos del Amazonas peruano, para después ubicarnos en México en medio de una tradicional celebración del Día de Muertos, e introducirnos a la coherente forma de ingresar a templos antiguos y criptas por medio de rápel.

Es aquí donde la búsqueda de La Trinidad por parte de Lara y su amigo Jonah continúa desde los eventos de la iteración anterior, y otros tantos no presentados por otros medios oficiales como los cómics o novelas. Inadvertidamente, Lara libera un cataclismo Maya que lleva su investigación arqueológica hasta Perú. No es la primera vez que este personaje se presenta en tierras peruanas si recordamos el original Tomb Raider (y Anniversary) o Tomb Raider Legend, pero es justamente por esa familiaridad que Shadow of the Tomb Raider es el juego reciente que más bebe del pasado, lejos de una abandonada isla oriental o tierras siberianas.

Paisajes sudamericanos y horizontes para quitar el aliento.

Los ambientes selváticos de Shadow of the Tomb Raider dejan ver una vegetación de altísima calidad, con iluminación natural refinada, considerable cantidad de fauna y una substancialmente mejorada física bajo el agua. La atención al detalle incluso se extiende en pozos fangosos, donde el agua se va colando en las zanjas que Lara va formando por entre el barro. Mientras que por el lado de animales inofensivos se encuentran liebres, pájaros, monos aulladores, bichos gigantes y chigüiros –entre otros–, los jaguares resultan ser por supuesto una amenaza de mayor peligro dada su agilidad y el sigilo para atacar. Toda la fauna se puede cazar y aporta recursos, al igual que experiencia. De la flora, son selectas las plantas que se pueden recoger parar realizar mezclas curativas u ofensivas, en unión con las ramas que sirven para forjar flechas.

 

La propuesta de “ser uno con la jungla” para sobrevivir en ella trae consigo un nuevo arsenal de habilidades ampliamente relacionadas con los animales de la selva. Como es tradición, los campamentos son el lugar indicado para repartir puntos de habilidad en tres especialidades: Buscador, Guerrero y Saqueador. A diferencia de Rise of the Tomb Raider, donde el combate exigía una necesaria dedicación de mejoras, Shadow of the Tomb Raider balancea este aspecto para que los jugadores puedan formar una Lara Croft competente pero también experta en encontrar artefactos, cofres, monumentos, dialectos, documentos, y toda clase de recursos naturales con mayor facilidad.

Adquirir una habilidad desbloquea las adyacentes para futura compra.

El Instinto de Supervivencia vuelve a jugar un factor importante y se ve afectado con las habilidades que se adquieran en el camino (unas se compran, otras se ganan con el progreso), aunque también es posible “potenciarlo” temporalmente usando una mezcla de hierbas de entre las recolectadas. Además de distinguir con una silueta brillante las plantas, animales y coleccionables, es posible destacar la ubicación de los enemigos si se mejora esta habilidad.

Una decisión sabia para atribuirle al desarrollador Eidos Montréal es el manejo independiente de dificultad, también cambiable dentro del juego, en los tres principales elementos: combate, exploración y puzles. Esto se hizo para no alejar a ningún tipo de jugador cualquiera que sea su debilidad o disgusto, una invitación nada despreciable a otros desarrolladores para darle “más control” a sus usuarios. El combate vuelve a darle a Lara su arco de flechas como arma principal para ataques silenciosos, pero igualmente armas de fuego como pistolas y automáticas. Sin embargo, la opción de camuflarse con el entorno haciendo uso de barro y follaje le da la ventaja sobre su presa enemiga. El sigilo es una opción, pero especialmente una recomendación.

La exploración de los entornos recibe una mayor carga de antigüedades y diarios que profundizan en la historia de la conquista sudamericana. Es normal alejarse de la ruta principal sin darle mucha importancia, al seguir una de las tantas tumbas, criptas y desvíos con los que goza Shadow of the Tomb Raider en su cautivante faceta exploratoria, donde mortales trampas también están armadas y listas. Los puzles a su vez se sienten más monumentales y compenetrados con el ambicioso mundo de juego detenido en el pasado.

Los dioses de las mitologías Maya e Incaica guían a Lara.

Esto último también aplica a Paititi, una ciudad oculta de la civilización como el centro de conexión de niveles o hub más grande creado en la franquicia, locación ficticia con su propio sistema comercial que impulsa el lado social de Lara, más allá de la fortalecida hermandad que ha evolucionado entre ella y Jonah. Vemos una Croft experimentada por encima de la superviviente de hace unos años, pero con algunos conflictos emocionales aún por resolver, que la conducen por un camino de obsesión y terquedad alejada de cualquier perfección. Eso es lo que la hace humana. Por supuesto, buena parte del crédito es para Camilla Luddington en su tercera ocasión como Lara Croft, proyectando un personaje que conoce sus defectos. Aplausos también para Earl Baylon como Jonah Maiava.

Recordando el pasado, el juego ofrece acceso desde el primer campamento a una variedad de trajes provenientes de títulos previos, no solo de los dos anteriores, sino hasta los ‘skins’ de Tomb Raider II y Angel of Darkness. También es posible acondicionar torso y piernas por separado, con nuevos atuendos encontrados o forjados que brinden beneficios. Sin embargo, tal vez la adición más bienvenida a Tomb Raider sea el modo fotográfico tan común hoy en día en otros juegos.

Gracias a esta modalidad es comprensible que los jugadores inviertan buena parte del tiempo escogiendo caras graciosas para Lara, y moviendo la cámara en 360° con completa libertad para tomar la foto indicada en la escena congelada. Suponemos que nunca es demasiado tarde para la saga, además que con esta herramienta, Square Enix incentivará concursos a través de sus redes sociales.

Shadow of the Tomb Raider
8.8/10 Nota
Lo que nos gustó
-Bienvenida a la selva, Lara.
-Amplio mapa de juego lleno de tumbas por explorar.
-Música tribal acorde al ambiente (se recomienda audífonos).
-Modo fotográfico.
Lo que no nos gustó
-La Trinidad ya cansa.
-Algunas animaciones de los animales pueden sentirse raras.
-Emboscadas, aviones estrellados y otros Déjà vu.
En resumen
Shadow of the Tomb Raider es la manera correcta de llevar la franquicia hacia donde nos han prometido desde 2013, con Lara Croft en un ámbito pre-colombino en el que los rastros de la conquista colonial están ahí para asimilar el agreste entorno que recorremos, uno salvaje que pone a prueba cada habilidad de la arqueóloga. Balanceada exploración, combates y acertijos, más su apreciable acercamiento con las aventuras clásicas, hacen de ésta la experiencia en saqueo de tumbas más recomendable en la hasta ahora trilogía.

Reseña hecha con una copia digital de Shadow of the Tomb Raider para PlayStation 4 brindada por Square Enix Latinoamérica.

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