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Namco Museum (Nintendo Switch) – La reseña

La forma más práctica de revivir la esencia arcade desde la comodidad de una consola casera que también es portable.

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Desde hace cerca de 22 años, Namco ha venido compilando sus títulos clásicos en las diferentes plataformas de videojuegos del mercado, entre ellas las consolas de la familia PlayStation, Xbox, y por supuesto Nintendo, pasando por N64, GameCube, DS y Game Boy Advance (versión también disponible en la Consola Virtual de Wii U).

Es innegable el aporte de Nakamura Manufacturing Company, Namco, actualmente Bandai Namco Entertainment, a la industria de los videojuegos por medio de su diverso catálogo de juegos arcade, donde por obvias razones sobresale el icónico Pac-Man de Toru Iwatani, pero donde también encontramos otros conocidos como Galaga, Dig Dug, o los más oscuros Rolling Thunder y Splatterhouse.

Por eso es que resulta parte de la evolución natural recibir una nueva edición de la tradicional compilación Namco Museum ahora para Nintendo Switch, aprovechando las bondades del sistema híbrido y su portabilidad para el multijugador local. No hay un factor sorpresa en el hecho de reunir nuevamente varios clásicos para emularlos en un sistema moderno, pero ciertamente Bandai Namco ha aprendido a lo largo de dos décadas a mejorar todo el proceso de calidad.

Este es en orden cronológico de lanzamiento los 11 títulos incluidos en Namco Museum para Nintendo Switch:

Pac-Man (1980), Galaga (1981), Dig Dug (1982), The Tower of Druaga (1984), Sky Kid (1985), Rolling Thunder (1986), Galaga ’88 (1987), Splatterhouse (1988), Rolling Thunder 2 (1990), Tank Force (1991), Pac-Man Vs. (2003).

Cada uno de los juegos son recreaciones casi perfectas de las máquinas originales operadas por monedas en donde fueron lanzados, por lo mismo, los espacios circundantes de la pantalla de juego incluyen un marco reminiscente a las cabinas arcade con arte incluido. Todos excepto Pac-Man Vs., que es un caso especial al provenir de GameCube y su experimento de conexión con Game Boy Advance, además de ser el título más reciente de la antología e igualmente agregado en Namco Museum DS.

Para sumarle a la fidelidad arcade, es posible añadir las clásicas líneas de exploración de las viejas pantallas CRT con tubos catódicos, así como girar la pantalla en 90°, que en la portabilidad de Switch resulta en el modo indicado de disfrutar varios de los juegos incorporados. Al presionar el botón L, los jugadores pueden insertar un crédito o el equivalente a una moneda en el pasado, mientras que el botón R abre el menú de opciones de configuración, que también incluye los manuales de instrucciones para cada título. Al igual que en juegos de la Consola Virtual, es posible el guardado rápido a través de puntos de suspensión.

Namco Museum para Nintendo Switch ofrece las dificultades ‘Normal’ y ‘Challenge’, mientras el primero es el modo inmutable de toda la vida, en los retos del segundo nos acercamos más a lo visto en NES Remix o Mega Man Legacy Collection, pequeños objetivos específicos que mantendrán un buen tiempo ocupados a los jugadores para obtener los mejores puntajes y registrarlos en la plantilla en línea a nivel global. El incentivo también aplica a los puntajes de la dificultad primaria, si no fuese porque a simple vista se nota el uso indebido de esta función por parte de algunos usuarios para elevar sus récords artificialmente y sin esfuerzo. A menos que los 9’999.999 sean del todo legales.

Respecto a los juegos seleccionados poco se puede decir sobre cada uno que resulte novedoso, dada la fidelidad de emulación de la colección frente a las versiones originales con hasta más de tres décadas. Pac-Man resulta siendo tan adictivo como siempre a pesar de todos los años y la gran cantidad de revisiones que ha sufrido, pero aquel de 1980 continúa como el campeón gracias a su poderoso minimalismo y simplicidad. Galaga, aunque siempre viviendo a la sombra de Taito y su inspirador Space Invaders, introdujo en cambio una complejidad que le mereció su séquito de seguidores, con el secuente Galaga ’88 añadiendo mejores gráficas y sonido, considerado por muchos como uno de los mejores shooters de la época.

Con Dig Dug, tenemos otro de esos títulos genuinos de Namco que resultaban extraños cuando te detenías a observar su objetivo, como por ejemplo inflar a los enemigos hasta reventarlos, duro y crudo, pero muy entretenido y con el reto adicional de evitar ser aplastado por una roca. Por su parte en The Tower of Druaga, Namco apostó a un juego de acción y laberintos menos conocido por el público occidental, uno con leves elementos RPG y que actuaba como respuesta a The Legend of Zelda y Dragon Quest, entre otros. Esta es de las series que más cambios ha sufrido con el paso del tiempo, pero en su versión original disponible en Switch -también incluida en Namco Museum DS– se aprecia el concepto básico.

Sky Kid no pasa de ser un típico arcade scrolling shooter horizontal de aviones, pero es en Rolling Thunder y su secuela Rolling Thunder 2 donde se despliega todo el poder del género run ‘n’ gun; curiosamente el primero es algo lento, pero el segundo posee mecánicas corregidas y por ende un resultado general favorable. Quizás la introducción menos convencional de todo el portafolio de Namco Museum para Switch sea el violento y polémico beat ‘em up Splatterhouse, que por si solo elevó la clasificación de la compilación a T para adolescentes, primera vez para la clásica colección de Bandai Namco. No solo destaca por sus controversiales gráficas sin censura, sino por la dificultad de sus niveles que lo convierten en un exponente imperdible.

Tank Force es otro de los reconocidos por ser la secuela de Battle City, popularizado gracias a su clon sin licencia de Nintendo incorporado en las consolas chinas tan de moda en los noventa, que también se vieron en Latinoamérica. Por último, tenemos el mencionado Pac-Man Vs. de GameCube, creado por Shigeru Miyamoto y con la voz de Mario (Charles Martinet), donde tres jugadores asumen el papel de los fantasmas en 3D y HD, mientras que un cuarto usuario controla a Pac-Man en 2D al estilo clásico.

Mientras la exigencia del juego original era acceder a un GameCube con el disco de juego, controles y un Game Boy Advance con cable de conexión, en Switch es obligatorio mínimo dos sistemas para dicho multijugador. O uno solo para máximo tres jugadores actuando como fantasmas. En caso de contar con un segundo Switch, es posible descargar una aplicación gratuita para jugar con una sola copia de Namco Museum. Pac-Man Vs. es un valioso rescate multijugador de la era GameCube, y tal vez el punto más fuerte de la compilación dada la refrescante vida que brinda al juego base.

Siempre habrá juegos de Namco que extrañemos en sus antologías (Mappy, Pole Position, Mr. Driller), pero Namco Museum para Nintendo Switch hace un trabajo justo al resaltar la era dorada arcade de la compañía, de forma digitalmente fidedigna, con adiciones especiales para cada juego, más el brillante Pac-Man Vs, un título prácticamente ‘nuevo’ para muchos jugadores. El precio de 30 dólares es completamente válido para la selección de juegos ofrecida por Bandai Namco, y la única falta visible -además de las plantillas en línea alteradas- es la ausencia de otros nombres que posiblemente lleguen en una segunda colección.

Reseña hecha con una copia digital de Namco Museum para Nintendo Switch brindada por Bandai Namco Latinoamérica.

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