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Lara Croft, Perú y la extrañamente nula barrera del idioma

Shadow of the Tomb Raider nos lleva a una región sudamericana donde la británica no tiene ningún lío para comunicarse.

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Puede ser un problema heredado del primer juego en la franquicia donde Lara también visitaba locaciones arqueológicas peruanas, pero uno que cobra más relevancia en Shadow of the Tomb Raider, donde la aristócrata inglesa conoce la aldea pesquera Kuwaq Yaku y la ciudad oculta de Paititi, compartiendo de cerca con sus habitantes y nativos residentes.

Es natural que los videojuegos no deban complicarles lingüísticamente la vida a sus jugadores más de lo que la dinámica exige, de ahí que sea normal que en galaxias muy lejanas o reinos nórdicos se hable inglés. Sería cuando menos curioso y altamente impráctico ver un juego ubicado en la época de Jesús narrado en arameo, por ejemplo.

Shadow of the Tomb Raider ofrece entre sus opciones la posibilidad de escuchar a los personajes en sus lenguas natales o con inexplicables (dentro de la trama) voces en el mismo idioma de audio seleccionado. Los subtítulos gozan de diferentes idiomas también, pero nuestro asunto a revisar son las voces. Por supuesto todo esto se hizo para facilitar el acceso de los usuarios al juego tal como ocurre en la personalización de los niveles de dificultad para exploración, puzles y combates.

Dentro del concepto de Tomb Raider, lo ideal es tener las voces en inglés para escuchar a Lara en su británico original interpretado apropiadamente por la también inglesa Camilla Luddington, y a los personajes latinos en sus lenguas natales. Los subtítulos son opcionales, pero en nuestro recorrido del juego para la reseña dejamos los textos en español de Latinoamérica, por aquello de la captura de imágenes y videos. Tras una pequeña parte inicial en México, el juego se traslada a Perú, donde se vislumbran los conflictos de una difuminada barrera del idioma.

Que Lara Croft supiera español resolvería el dilema, pero dentro del argumento de Shadow of the Tomb Raider no parece ser así, lo mismo con otras lenguas más antiguas como el quechua. En su marcado acento británico, Lara se dirige a los aldeanos pesqueros de Kuwaq Yaku como si nada, y estos le entienden perfectamente respondiendo en español, como si nada. No existe barrera del idioma, ambos se entienden, aunque en apariencia cada parte solo domina su lenguaje nativo.

De ahí que parezca algún problema heredado de sus raíces, si recordamos la idea conceptual de Lara Croft como una sudamericana llamada Laura Cruz, quien no hubiese sufrido alguna de estas incoherencias en Perú. Bueno, quizás con las lenguas más antiguas, pues ni los latinos podríamos comprenderlas con tan solo ver unos cuantos monolitos en la selva, tal como le ocurre a Lara.

De nuevo, sería absurdo complicar más de lo debido la experiencia de juego arreglando cosas como esa –poniendo a Camilla Luddington a hablar español–, pero a veces la propia “suspensión de credibilidad” es la que se sacrifica en ese proceso. No deja de sentirse muy extraño que en la escondida ciudad de Paititi ubicada en lo más recóndito de la selva peruana, Lara se comunique fluidamente en su inglés con los nativos, estos le respondan en el único lenguaje que conocen, y todos felizmente poliglotas.

Pero ese no es el único lío. En la aldea rural de más fácil acceso para turistas, el español también es un tanto raro. Palabras como “abbarotes” en lugar de abarrotes, “azúcar crujido” en lugar de cereal crujiente (aunque la verdad no mienten), o un letrero que dice “No se aceptan tarjetas de crédito ni cheques, cash solamente”, dejan una ambigua percepción sobre el español que manejamos en la región compartida entre Perú, Colombia, Ecuador y Venezuela.

Cierto que todos los países tenemos nuestras propias diferencias, acentos y dialectos por más vecinos que seamos, así como algo de ‘spanglish’, pero un poco de investigación adicional para Eidos Montréal no habría caído mal. A menos que se le eche la culpa de esos errores a los poblados campesinos del juego, lo cual sería un tanto elitista de afirmarse.

Otro punto de discusión tiene que ver con el doblaje latino. Las voces de los personajes mexicanos y peruanos se mantienen en su español aun cuando hemos escogido la de Lara en su exquisito inglés, esto sí está activa la mencionada opción de lengua nativa. Sin embargo, algunos personajes visiblemente de avanzada edad se doblaron con voces demasiado juveniles y que rompen otra parte de la credibilidad en el entorno. Para la muestra, una escena de varias.

Tal vez los poderes místicos de la región son el secreto de la eterna juventud interna.

Por último, no sabría decir si el trofeo ‘Como te llama’, obtenido al acariciar cinco llamas de Paititi, está bien escrito y transmite lo que pretendía transmitir. Es un claro juego de palabras con el nombre del animal, pero también podría tratarse de: “¿Cómo te llama?” “¿Cómo te llamas?” “¿Cómo se llama?” Suponiendo que la forma correcta es en singular para acoplarse al nombre del animal, ignoramos si había una tilde y signos de interrogación o si es la simple queja de una persona hacia otra sobre la forma en que un tercero la llama constantemente…

Un lugar mágico donde hasta los animales hablan.

Que importante es el idioma, incluso en minucias por las que la enorme mayoría no le pondrían interés en la era digital.

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