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Just Cause 4 – Reseña

El mercado està saturado de juegos de mundo abierto. ¿Just Cause 4 ofrece algo que le permita resaltar entre todos ellos?

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Durante la era de PlayStation 2, era común ver a los jugadores de Grand Theft Auto ignorando las misiones para seguir la historia. Lo usual en las salas de alquiler de videojuegos y las reuniones de amigos era tener “todos los códigos activados” para adquirir todas las armas, invulnerabilidad y demás ventajas con las que destruir todo y sembrar el caos. Los juegos de Just Cause están creados con la misma filosofía que nos llevó a jugar de esa forma y Just Cause 4 trata de llevarla a su máxima expresión.

¿Es esta clase de diversión suficiente para llenar un juego de mundo abierto? Vamos a averiguarlo.

Rico Rodriguez es un ex-operativo de una agencia secreta del gobierno estadounidense conocida como “La Agencia” (puntos por originalidad). A lo largo de tres juegos se ha vuelto un experto en derrocar gobernantes tiranos y ahora ha venido a hacer lo mismo a Sudamérica. Solís es una isla dominada por Óscar Espinosa, un malvado empresario que controla todo lo que ocurre en el país, incluso el clima, gracias a una serie de tecnologías llamadas ‘Proyecto Illapa’. Los habitantes del lugar se han cansado de esta situación y una rebelión ha comenzado bajo la guía de nuestro héroe.

El caos en Just Cause 4 no es simple diversión: es una mecánica de juego más. A medida que causamos destrucción, vamos llenando un medidor. Este hace que más gente se una a nuestro apropiadamente llamado “ejército del caos”. Los escuadrones resultantes son usados para fortalecer el frente de combate y expandir nuestro control sobre el mapa. Esta es una forma bastante apropiada para reflejar nuestro avance en un género que usualmente recurre a las aburridas torres de radio para revelar el campo de juego.

Tenemos toda clase de herramientas para destruir tanto edificaciones como a los miembros de ‘La Mano Negra’, el ejercito privado bajo control de Espinosa. Nuestro armamento incluye ametralladoras, lanzagranadas, lanzacohetes y hasta lanzarrayos. Podemos conducir toda clase de automóviles, lanchas, helicópteros y aviones, incluso armados con cañones y misiles. Si no tenemos a mano lo que queremos, solo tenemos que pedirlo por radio y nos llegará en cuestión de segundos.

Pero todo esto palidece en comparación con nuestro gancho, gracias al cual podemos salir disparados hacia cualquier superficie como si fuéramos Spider-Man. Esto, en combinación con nuestro paracaídas y traje aéreo, nos permitirá cubrir distancias increíbles y movernos con mucha libertad por los escenarios. También podemos equipar nuestro gancho con globos fulton, retractores y propulsores que podemos combinar de cualquier manera para que prácticamente cualquier objeto en el escenario cumpla nuestra voluntad.

Esta libertad que tenemos para actuar contrasta con lo limitados que estamos para avanzar a través de las misiones. Aunque aparentemente tenemos la opción de elegir entre tres líneas de misiones principales, la forma en que estas se desbloquean mediante el sistema de frentes de combate hace que casi nunca podamos desviarnos de un orden establecido. Inicialmente, estas misiones ofrecen mucha variedad (escoltar prisioneros, activar computadores en un tiempo límite o destruir generadores), pero la verdad es que en todas ellas hacemos lo mismo: disparar contra los enemigos y seguir los objetivos del mapa.

Es verdad que podemos usar el gancho de modos creativos, pero el juego no nos anima demasiado a hacerlo debido a que todo se puede solucionar disparando. Si queremos más diversión, tenemos que buscarla nosotros mismos. Esto en ocasiones no es posible por la cantidad de enemigos y disparos que surgen de todas direcciones.

Eso sí, hay un par de misiones en las que tenemos que arrojar autos con explosivos al mar y son lo más divertido que ofrece Just Cause 4.

Los combates pueden a llegar a ser muy emocionantes, pero tampoco ofrecen demasiada variedad de enemigos o situaciones. Enfrentaremos a la artillería, francotiradores, soldados con escudos, algunos que pueden hacerse invisibles y a las unidades pesadas. A veces llega un tanque o un helicóptero a complicar la situación, pero no son nada que un globo fulton bien posicionado no pueda solucionar. Si decidimos usar un vehículo, los enemigos escalarán la situación con misiles anti-aéreos o munición anti-tanque, lo que termina desalentándolo.

Es verdad que Solís es enorme y que cuenta con diferentes ambientes en su mapa, pero son los típicos “jungla, desierto y nieve” a los que estamos acostumbrados. Tampoco hay muchas razones para recorrerlos pues están casi vacíos y la mayoría de misiones opcionales no son demasiado interesantes. Estas consisten en realizar hazañas con vehículos y resolver unos pocos puzles sencillos en ruinas indígenas. Los premios son mejoras para nuestro gancho y nuevos vehículos para pedir por radio, algo que como ya se dijo, no se nos anima mucho a usar.

Otra razón por la que recorremos el mapeado en otros juegos de mundo abierto es descubrir nuevas vistas y capturar imágenes, pero no hay razón para hacerlo en Just Cause 4. Este es un juego bastante feo. La calidad gráfica apenas llega a la altura de lo visto en PlayStation 3 o Xbox 360 y los modelos de personajes son decepcionantes. Por si fuera poco, en un PlayStation 4 base la resolución es de 720p y al jugar en un televisor de alta definición la imagen empeora mucho. Es comprensible que un juego con tantas explosiones y efectos de clima prefiera una resolución relativamente baja a sufrir ralentizaciones, pero estas ocurren de todos modos. También sufre de una gran cantidad de bugs tanto visuales como jugables, algunos de los cuales pueden causar que tengas que reiniciar el juego.

La trama tampoco es un aliciente para jugar. Aunque esta alude a la fantasía de rebelarnos contra una sociedad injusta (algo que puede llamar la atención dada la situación actual del mundo), no es más que una excusa para justificar las secuencias de acción que nunca profundizan en los temas de conflicto social. Aunque hay bastantes interacciones con los personajes secundarios, estos no son más que arquetipos. Hasta los villanos son relleno. Óscar Espinosa y Gabriela Morales, la tan publicitada rival de Rico, solo aparecen en videos al comienzo y al final de la historia.

Pero hay un aspecto en que Just Cause 4 resalta y es en su banda sonora. La exploración de Solís está acompañada por agradables melodías de sintetizador acompañadas de elementos folclóricos que pueden ser relajantes o emocionantes dependiendo de la situación. Si sintonizamos la radio en los vehículos encontraremos toda clase de ritmos latinos, como reguetón, salsa, boleros y hasta rock en español. Esto, mezclado con un doblaje lleno de expresiones tan nuestras como “parcero” y otras que no podemos expresar aquí, le da un sabor único y “muy nuestro” que pocos juegos tienen. También es agradable encontrar una combinación de pueblos rurales, carreteras, montañas y ciudades modernas que recuerdan a los paisajes reales de Sudamérica, a diferencia de la imagen retrógrada que tiene Hollywood de nosotros.

Just Cause 4
5.5/10 Nota
Lo que nos gustó
-Los tiroteos y momentos de conducción pueden resultar divertidos y hasta emocionantes.
-Un elenco mayoritariamente latino.
-La banda sonora.
-La combinación de modificaciones para el gancho, vehículos y armas se presta para ocurrencias divertidas y creativas.
Lo que no nos gustó
-Una baja calidad técnica por la cual abundan los bugs y ralentizaciones.
-Una historia de relleno que apunta a temas interesantes nunca aprovechados.
-La mayoría de misiones resultan repetitivas.
-Gráficos poco atractivos tanto a nivel técnico como de estilo.
En resumen
No hay nada en Just Cause 4 que otros juegos de mundo abierto no hayan hecho y mucho mejor. Su narrativa de rebelión no es más que simple decoración, sus gráficos son feos, su mapa está vacío y las actividades son repetitivas. Hay espacio para causar caos de modo creativo, pero los jugadores tienen que buscarlo activamente pues el juego no lo incentiva. Si sumamos todos sus elementos, no resulta ser más que Far Cry en tercera persona y con bajo presupuesto.

Reseña hecha con una copia digital de Just Cause 4 para PlayStation 4 brindada por Square Enix Latinoamérica.

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