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[Hablando de…] Just Cause 4: los mitos del colonialismo

Este juego tiene una interesante misión opcional que nos enseña sobre el pasado de Latinoamérica.

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Decir que los latinos estamos mal representados en los videojuegos no es una mentira. Cada vez que vemos un personaje originario de Latinoamérica suele ser un secundario que probablemente sea miembro de una pandilla o un cartel del narcotráfico. Con suerte, es un estereotipado luchador en un juego de peleas. Afortunadamente existen títulos como Guacamelee! y Papo y Yo, pero a pesar de ellos hay muy pocos ejemplos de una representación positiva de nuestra raza en este medio.

Eso hace de un juego como Just Cause 4 algo especial. No solo su protagonista es de ascendencia mexicana, sino que se desarrolla en un país latinoamericano llamado Solís. Este es un lugar donde las carreteras, los dialectos, las iglesias y hasta la música que oímos en la radio resulta bastante fiel a la realidad de sitios como Colombia o Perú.

Pero eso no es todo. Este juego toca, y de una manera muy positiva, un tema que el medio suele evadir a todas costa: los efectos del colonialismo en América.

Es verdad que la historia y ambientación de Just Cause 4 no son más que simple decoración. Escenarios que están allí para justificar la destrucción causada por Rico Rodriguez. Eso hace que la forma en que aborda este tema sea tan especial. Es una lástima que muchos jugadores no vayan a verlo nunca, pues se encuentra en una misión opcional.

Poco tiempo después de comenzar Just Cause 4, conocemos a un arqueólogo llamado Javi Huerta. Este hombre nos habla un poco de la historia de Solís. En tiempos de la conquista, este territorio estaba bajo el control de un rey indígena llamado Otorongo. De acuerdo a los libros de historia, Otorongo era un tirano que dominaba esta tierra con mano de hierro. El salvador de Solís fue Diego Espinosa de Málaga, un conquistador español que se alió con el pueblo oprimido y puso fin al régimen del rey. Luego se convirtió en gobernador de la isla y, desde entonces, sus descendientes han tenido control sobre ella. Diego es ancestro de Oscar Espinosa, el villano del juego.

Javi sospecha que esta historia no es cierta, que el conquistador manipuló la verdad para su beneficio y que esa civilización indígena era más avanzada de lo que piensan. Solís está basado en una mentira. Las misiones que cumplimos para Javi en el juego consisten en encontrar las ruinas donde yacen los miembros de la familia y consejeros de Otorongo. Allí encontraremos pistas sobre la ubicación del sarcófago del rey. Él cree que podemos encontrar evidencias de que la historia oficial es falsa.

“La verdad es mercancía para los ricos. Muestra suficiente plata y… ¡ca ching! Tu mentira se convierte en ley”.

Cada tumba es un rompecabezas en el que debemos llevar una enorme cabeza de piedra hasta una posición determinada usando los ganchos. Mientras lo hacemos, nos enteramos de quién era cada miembro del círculo del rey según la narrativa de los Espinosa. Nos hablan sobre una pareja resultante de un matrimonio forzado, hijos caprichosos y temibles brujos. Pero de acuerdo a Javi, no hay pruebas de ello aparte de los diarios de los conquistadores. Lo que dice allí contradice los hechos conocidos sobre la época.

Una de las estaciones de radio que podemos escuchar cuando manejamos un vehículo es un show conducido por dos habitantes de Solís, uno que apoya a Espinosa y el otro a la rebelión. Sí elegimos escucharlos en lugar de las emisoras de salsa y reguetón, en ocasiones hablarán de una popular serie de televisión basada en las aventuras del heroico Diego Espinosa. Este es un excelente ejemplo de como se usa la cultura (cine, televisión, literatura, videojuegos) para cimentar una idea sobre el pasado en la conciencia de la sociedad.

Cuando encontramos la tumba de Otorongo, descubrimos que una de las principales ciudades de Solís fue construida sobre ella. La metáfora de la obra de los colonizadores creada sobre los restos de los indígenas no pasa desapercibida. En su sarcófago encontramos pruebas de que las sospechas de Javi eran ciertas: esta tribu era una avanzada civilización con conocimientos increíbles de agricultura y astronomía. También descubrimos un registro sobre las atrocidades que cometieron los españoles y la forma en que mataron a la familia y aliados del rey hasta forzarle a entregar el país.

O debería decir, reina.

Así es, la gran revelación que tenemos al abrir el sarcófago es que Solís era el reino de una mujer, y que bajo su tutela existió una de las civilizaciones más avanzadas y progresivas de la era precolombina. No es raro que la historia «olvide» los logros de las mujeres.

Estas revelaciones no acabarán con el yugo de Oscar Espinosa pero — como dice Javi — son suficientes para desacreditarlo y hacer que la población considere las mentiras con las que la han controlado a lo largo de cientos de años.

Esta misión es una excelente pieza de narrativa con la que Just Cause 4 desmonta los mitos reales sobre la época de la conquista. Durante muchos años se ha descrito a los indígenas de esta era como salvajes, ignorantes y asesinos. No importa lo mucho que se hable de lo avanzadas que eran culturas como los mayas o los incas, estas ideas suelen quedar opacadas por la aparente valentía de los europeos que vinieron a «civilizar» y cristianizar a América.

Afortunadamente, esto está cambiando. Últimamente han surgido movimientos muy fuertes que buscan recordar estas culturas y condenar personajes como Cristobal Colón, que cada vez es más reconocido como un ladrón y un tirano.

El nombre del logro o trofeo que obtenemos al encontrar el sarcófago es “El conocimiento es poder”. No podemos estar más de acuerdo.

Just Cause 4 – Reseña

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