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Far Cry Primal – La reseña

La nueva entrega de la saga de Ubisoft no es un simple cambio de piel para un shooter, sino una experiencia de supervivencia primitiva de calidad.

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Dentro de un género tan repleto de clichés y lugares prefabricados como los shooters en primera persona, Ubisoft trata de brindar algo de variedad con su ya emblemática franquicia Far Cry. En su nueva entrega no hay excepciones: en lugar de armas de fuego y ejércitos de mercenarios modernos retrocedemos hasta 10.000 años antes de Cristo para conocer la violencia de la vida primitiva en Far Cry Primal. Muchos pensarían que es un simple cambio de piel, pero el trabajo artístico y el diseño de algunas mecánicas hacen que sintamos la crudeza de los años antiguos de la especie humana.

Far Cry Primal nos cuenta la historia de Takkar, un nómada Wenja que busca a los sobrevivientes de su tribu con el objetivo de encontrar un lugar para asentarse y crecer como pueblo en la aparentemente bella tierra de Oros, ubicada en algún lugar de Europa. Pero hay varios problemas que dificultan el asunto, principalmente las ambiciones de dos tribus rivales: los caníbales Udam y los maestros del fuego Izila.

El desarrollo como personaje de Takkar es interesante, pasando de ser un hombre obligado a viajar solo (luego del primer incidente del juego durante la cacería de un mamut) hasta ser el líder natural de los Wenja y ser conocido como el maestro de las bestias, ya que poco a poco aprenderemos la habilidad de dominar a los animales de nuestro entorno y usarlos para nuestros propósitos. Esto no quiere decir que sea tremendamente profundo, simplemente muestra de manera correcta la forma en que se relacionaban los hombres de la época con su entorno, o bueno, la visión del asunto brindada por Ubisoft.

En ese sentido también quedan bien construidos los personajes secundarios. Amigos y enemigos de Takkar muestran motivaciones diferentes, personalidades primitivas y enérgicas endurecidas por sus gestos para tapar su fragilidad interior. Algo que se refleja en las actitudes y en el aspecto físico, mostrando el castigo recibido por parte de la naturaleza y los enemigos pero también diferenciando de manera notable a cada una de las tribus. Otra adición interesante está en los dialectos, elaborados por un equipo especializado contratado por Ubisoft para mostrar los inicios de la lengua como forma de comunicación y brindando mayor credibilidad (porque nada sería más raro que encontrar un humano prehistórico hablando inglés británico).

Para dar mayor autenticidad al asunto, Far Cry Primal introduce animales de diferente tipo que se comportan con mucho salvajismo, lugares sin ningún rastro de civilización moderna (ni siquiera caminos totalmente claros sin ayuda del mapa), contrastes brutales en el ambiente que pasa de verdes praderas a nevados inhóspitos (donde debemos hacer fogatas o ir bien abrigados para evitar la hipotermia), y limitaciones en la movilidad ya que en lugar de rápidos vehículos tendremos que usar animales siempre y cuando hayamos adquirido aprendido a hacerlo.

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Pero no solo sirven para desplazarnos. Ser el maestro de las bestias ayuda a la cacería y el combate desde dos frentes diferentes. Por una parte podemos contar con un búho que hace reconocimiento aéreo, lanza algunos tipos de bombas (como la de abejas, bastante fastidiosa para los enemigos) y mata ciertos rivales si se lo indicamos; por otra parte podemos llevar a una bestia terrestre que pelea junto a nosotros y a la cual podemos curar si resulta herida. La diferencia es que el ave la desbloqueamos con una misión mientras que las demás fieras deben ser controladas usando un procedimiento relativamente sencillo al practicarlo pero que amplía nuestra colección y libera ciertas destrezas específicas de cada animal. Perfecto para el que prefiere los gatos gigantes por encima de los perros salvajes.

Ya que entramos en el tema, las habilidades de Far Cry Primal tienen una división importante respecto a las anteriores entregas porque dependen del rescate o alianza con ciertos personajes. Por ejemplo, para desarrollar nuevos movimientos de combate debemos reclutar a un brutal guerrero Wenja y para el control de los animales a un brujo un poco excéntrico. Además debemos mejorar sus casas o hubs al cumplir ciertos requisitos accediendo así a nuevas destrezas (que compramos con la clásica acumulación de XP), equipo para fabricar con materiales que recogemos del mapa, y misiones secundarias. Con esto se fomenta un ligero elemento de construcción, donde no solo debemos preocuparnos por el desarrollo individual sino por el crecimiento de la tribu.

En cuanto al combate, la experiencia es al menos curiosa y requiere un tiempo de adaptación porque no tenemos algo que sirva a manera de fuego rápido; dependemos de nuestra puntería y la elección de la estrategia adecuada para cada ocasión a no ser que sea una refriega que se produzca de la nada. Flechas, lanzas, bombas con algunos efectos diversos, trampas, esquirlas y garrotes que podremos mejorar usando algunos recursos; su uso provoca grandes emociones durante cada pelea y hace que debamos manejar cuidadosamente el inventario. No somos un Rambo que sabe usar muchas armas, sino un hombre de la edad de piedra que las necesita para sobrevivir.

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Si te preocupa el asunto del posible reciclaje del mapa de Far Cry 4 para Far Cry Primal, te debo decir que no hay por qué temer. Cuando exploramos el escenario a nivel de suelo no notamos ninguna similitud, de hecho la forma en que la naturaleza predomina por encima de la mano del hombre hace que todo se sienta natural, salvaje y colorido. Además la noche es mucho más peligrosa de lo que era en juegos anteriores y los animales salvajes que pueden atacarnos producen mayor daño. Los enemigos también estarán atentos y patrullando, así que cuídate mucho y elige bien tus rutas.

El título no tiene demasiados problemas en cuanto a diseño general; de hecho hay detalles curiosos y agradables como el uso de pasos en lugar de metros para los indicadores de distancia. Sin embargo algunos elementos modernos de la interfaz rompen un poco la construcción del entorno primitivo, incluyendo los marcadores de nuestro búho/drone. En la versión de PC encontré un inconveniente: si llevas un tiempo largo jugando empieza a bajar el rendimiento del programa, obligando a reiniciarlo o a recargar un punto de control, algo que se hace fastidioso. Algo menos grave es la repetición de ciertas misiones secundarias: no siempre más es mejor y a veces el tedio, la falta de señalización clara o la copia directa de cosas de Far Cry 3 y 4 hacen que perdamos el interés por muchas de ellas.

Far Cry Primal consigue el objetivo de mostrarnos una visión interesante de la vida primitiva incluyendo sus peligros, limitaciones y retos sociales enmarcados en la «simple» lucha por la supervivencia del más fuerte. Sigue siendo un shooter en primera persona pero con herramientas que retiran la costumbre mecanizada, cambian ligeramente nuestra estrategia y prueban un poco mejor nuestra destreza; manteniendo el sabor de la franquicia y mostrando que hay muchas épocas de la humanidad de las cuales se puede hacer contenido de calidad.

Reseña realizada usando una copia de Far Cry Primal para PC suministrada por Ubisoft. El juego también está disponible en PlayStation 4 y Xbox One.

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