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Clock Tower, el primer susto

Antes de que Resident Evil revolucionara los ‘survival horror’, SNES demostró de lo que era capaz a la hora del terror.

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14 de septiembre de 1995, esa fue la fecha en la cual los japoneses pudieron probar en gráficas de Super Famicom (SNES) una experiencia más compleja en videojuegos de terror, que en realidad ponía los pelos de punta al jugador. Fue tan solo unos meses antes de que llegara Resident Evil al primer PlayStation por parte de Capcom (marzo de 1996), pero aun así marcó una gran diferencia en el lejano oriente. Ya existía Alone in the Dark, pero esa es otra historia.

Para tierras occidentales nunca fue localizado, por lo cual fue casi imposible disfrutarlo en su formato original. Por fortuna, una dedicada comunidad de fanáticos lo tradujo y puso el parche a disposición del público, la única manera en que muchos pudimos probarlo hasta comienzos del nuevo milenio.

Juegos como Friday the 13th, basado en la popular saga de películas, ya habían aparecido en NES con sus respectivas limitaciones y una buena porción de sustos marca Jason Voorhees. Sin embargo, no sería sino hasta la llegada de Clock Tower que con unos gráficos más definidos nos pondríamos en los zapatos de una inocente y vulnerable adolescente, escapando de un psicópata asesino con un par de tijeras gigantes.

Jennifer Simpson (D’oh!), es una joven huérfana recientemente adoptada por la adinerada familia Barrows, los esposos Mary y Simon, junto con sus otras compañeras huérfanas Ann, Lotte y Laura. Las adolescentes son llevadas por la supuesta madre adoptiva a una gran mansión que sería su nuevo hogar, mismo de donde sale el nombre del juego por su característica torre.

Una vez llegan al lugar Jennifer va presintiendo que algo no va muy bien con el asunto debido al comportamiento extraño de la señora Barrows, así que mientras investiga la mansión observa cómo cada una de sus amigas, de manera aleatoria, van siendo asesinadas delante suyo por una especie de niño de 9 años con traje escolar de pantalón corto, rostro deformado y unas enormes tijeras como señal particular. Ese niño es en realidad uno de los hijos de la familia, Bobby Barrows, más conocido como ‘Scissorman’ y uno de los principales antagonistas de la historia, el personaje más macabro que haya conocido SNES.

Human Entertainment nos presentaba un juego de aventura, point-and-click y ‘survival horror’, mezcla extraña por cierto, pero que básicamente sentaba las bases del género al recorrer la mansión, reunir objetos, investigar cada rincón posible, resolver puzles y huir del enemigo, porque ciertamente no enfrentábamos varios, solo escapábamos del asesino de las tijeras y de una buena cantidad de muertes posibles. La protagonista podía desplazarse en modo lateral, con escenarios diseñados simulando profundidad, pero todo en 2D. Puede también considerarse aventura gráfica, debido a su jugabilidad más cercana al PC pero adaptada en buena forma a la consola de Nintendo.

Entre más avanzábamos íbamos desentrañando una historia más oscura y con toques de película de terror, debido en parte a que se basó en la cinta Phenomena (Creepers), del director italiano Dario Argento, muy conocido en el género. Así que si ven la película y juegan el título, verán cosas similares como la protagonista, una madre maquiavélica y un pequeño deformado asesino.

Como es natural, Jennifer no encontraba armas durante su recorrido por la mansión, pero en cualquier momento mientras investigábamos los cuartos podíamos encontrarnos con la desagradable sorpresa de Bobby y su escalofriante sonido de tijeras, ante lo cual solo teníamos la opción de huir. En ese lapso de tiempo podíamos correr, escondernos en algunos lugares y utilizar la función orgánica de “adrenalina” o “modo pánico”, que le permitía a la indefensa joven escalar muros más altos o empujar al enano demente para seguir corriendo, por ejemplo.

La tensión que se siente cuando vamos a paso lento por la mansión y sale ese engendro es indescriptible, en verdad es pánico lo que nos rodea y a veces entorpece la reacción con el control poco práctico, que muchas veces termina en inevitables muertes. Aun jugándolo después de haber pasado por juegos como Silent Hill o Fatal Frame, Clock Tower tenía su encanto personal y único en SNES. Más adelante salieron secuelas para PlayStation y PlayStation 2, pero perdieron el misticismo de esta primera parte en la mansión Barrows. Este mismo juego fue llevado después a PC, PlayStation, WonderSwan y Consola Virtual, versiones que tampoco salieron de Japón y fueron subtituladas como The First Fear.

Para finalizar, los finales. Clock Tower fue uno de los primeros títulos en poseer múltiples desenlaces, dependiendo de las elecciones tomadas durante el juego. Eran nueve e iban de la A a la H, de mejor a peor, con uno especial (S) encima del A. Los finales A, B y C son canónicos con la secuela de PlayStation, mientras que el resto cambian primordialmente la forma de muerte de la protagonista. Para destacar uno de los peores, donde Jennifer logra escapar en un automóvil para después ver las tijeras gigantes reflejadas en el espejo retrovisor, o donde logra regresar al orfanato sana y salva, solo para aparecer tres días después… muerta. Sádico.

Terror innato sin armas o lanzacohetes a la mano, eso era Clock Tower para SNES. Absolutamente recomendado para amantes del género, y de lo más hardcore que vio la segunda consola casera de Nintendo.

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