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Neon Genesis Evangelion: el cristianismo visto desde lejos

Esta serie animada fue revolucionaria por muchas razones, especialmente por la forma en que toca temas religiosos.

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El pasado 27 de noviembre, Netflix sorprendió a propios y extraños con el anuncio de que Neon Genesis Evangelion, la popular e influyente serie japonesa transmitida originalmente en 1995, llegará a esta plataforma de streaming.

Esas etiquetas de “popular e influyente” no son simple decoración. Esta obra de Gainax, bajo la batuta del director Hideaki Anno, revolucionó por completo el escenario del anime, especialmente las series de mechas gigantes. Todo gracias a una trama que involucra elementos tomados directamente de la mitología judeocristiana y temas inspirados por diversas escuelas psicológicas y filosóficas, como el psicoanálisis de Sigmund Freud y la psicología analítica de Carl Jung.

Estos aspectos visuales y temáticos, combinados con personajes intrigantes llenos de carga emocional, llamaron la atención de un público enorme a nivel internacional. Su audiencia estaba formada principalmente por adolescentes que nunca habían encontrado una obra como esta, tan aparentemente llena de profundidad y que debido a sus imágenes y nombres de connotación cristiana se sentía de alguna forma como algo “profano”, algo que no debía verse.

Este no es un caso aislado. A pesar de ser un país donde solo el 1% de la población es cristiana o judía, elementos como ángeles, demonios, cruces, catedrales, santos, aureolas, los sacramentos, la kabbalah y hasta el dios de estas religiones son parte de muchas de sus historias, sobre todo en medios como el anime y los videojuegos.

Algunos ejemplos de esto son Sephiroth en Final Fantasy VII, la transformación en mesías y mártir de la protagonista de Madoka Magica, el combate final contra Kefka en Final Fantasy VI, la iconografía de Bloodborne, las portadas del manga Death Note, los enemigos angelicales de Bayonetta y muchas de las criaturas de la saga Shin Megami Tensei (donde el mismo Yahveh el nombre judío de Dios ha llegado a ser el jefe final).

Esto ha hecho que muchos piensen que Japón tiene una obsesión con el cristianismo y el judaísmo, incluso hay quienes lo ven como una “enemistad cultural” con Occidente. No es raro que algunos padres de familia prohíban a sus hijos ver anime o jugar videojuegos “porque son satánicos.” Esto, claro, es simplemente un choque cultural con la forma que tenemos de ver la religión en contraste con los japoneses. También es un poco de hipocresía de nuestra parte.

Pongamos un ejemplo. Supongamos que el helenismo aún siguiera siendo la religión dominante en la Grecia moderna. ¿Cómo creen que se sentiría un devoto de Zeus al ver a su dios siendo vilmente masacrado al final de God of War III? Esta es más o menos una idea de la incomodidad que puede sentir un miembro de la fe cristiana al ver una referencia que puede considerar inadecuada hacia Jesús u otro elemento de su religión. La imagen de Lilith en Evangelion, un monstruoso ser crucificado, es especialmente impactante y una de las principales razones por las que esta serie es tan controversial.

La sensibilidad occidental a estos temas es tal que muchas obras suelen eliminar referencias religiosas para no lastimarla. Es famoso el ejemplo de Nintendo, que solía remover cualquier imagen de una cruz en sus juegos, siendo tan exagerado en esto que lo hizo incluso con la cruz roja de un hospital en Earthbound. Hay casos en los que incluso se hace aunque lastime la trama de los juegos, como en Far Cry 5, donde el obvio trasfondo cristiano del culto enemigo se redujo a lo más mínimo. Sin embargo, juegos como Smite no tuvieron problema en presentar una versión altamente sexualizada de la diosa Kali, ofendiendo así a los practicantes de una religión que cuenta con más de mil millones de miembros en el mundo.

Y tenemos el caso de Fight of Gods, el cual llegó a ser baneado en países como Malasia por incluir a Jesús como personaje jugable al lado de representaciones de otras figuras de religiones activas, como Buda. Sus desarrolladores son taiwaneses.

Tenemos que recordar que otras culturas pueden ver a Jesús con la misma curiosidad con la que nosotros vemos a Zeus, Amaterasu u Odín. Según los creadores de Evangelion, la única razón por la que eligieron llenarlo de iconografía judeocristiana fue para diferenciarse de las demás series de robots gigantes que existían. Eventualmente estos elementos se vincularon con los temas filosóficos y trascendentales que hicieron de esta una serie tan especial, pero no podemos olvidar que inicialmente se eligieron para lucir cool.

Sin importar las razones por las que lo hicieron, ver cómo Evangelion presentó sin miedo algo que en Occidente considerábamos tabú abrió las puertas para muchas nuevas obras que querían presentar, sin temor a ser censuradas, imágenes cristianas para criticarla, explorarla desde nuevos ángulos y aprovecharla de formas que no tenían nada que ver con la religión.

Ahora, con su llegada a Netflix, este anime va a ser conocido por toda una nueva generación que no ha gozado la experiencia de ver cómo sus padres se escandalizan porque su hijo o hija está viendo una serie aparentemente blasfema, que dice que “mientras Dios se quede en su cielo, todo en la Tierra estará bien.

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